Baix Llobregat

Una brizna de esperanza

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Artículo de Sònia Guerra, exdiputada al Congreso y candidata a elecciones, para el Quiesquialbaix.com

La primera vez que Zygmunt Bauman acuñó el término líquido vinculado a la sociedad actual, faltaban pocos días para el tránsito de milenio, preludio del cambio de época que el mundo y sus gentes estábamos por vivir, y que parecía no ser muy esperanzador, como anunciaba el historiador británico Tony Judt en su obra Algo va mal.

Los españoles y españolas lo vivimos y sentimos en nuestra propia piel con la crisis de 2008. Una crisis que no fue única y exclusivamente económica y financiera, si no que impactó de manera clara y contundente en nuestro país, transformando, a su vez, el panorama político español, con la aparición de nuevas fuerzas que demonizaban a los y las representantes políticos de los partidos tradicionales, a la vez que vindicaban la regeneración democrática como una de sus señas de identidad.

Transcurrido el tiempo y el trasiego, si de algo ha servido esta diversificación de la oferta electoral, ha sido para que el PSOE, el partido con más Historia de la democracia española, vuelva a ser el partido de referencia de la izquierda española. Una izquierda feminista, ecologista, progresista y europeísta. Una izquierda comprometida, valiente y consecuente; capaz de asumir el liderazgo, en uno de los momentos más vergonzantes de la Historia de nuestro país,  y llevar a cabo una moción de censura sin precedentes. Una moción que devolvía la dignidad a España y a los españoles y españolas.

Y desde entonces y hasta ahora trabajar y gobernar. Gobernar volviendo a situar en el centro de la agenda de Moncloa al ciudadano y ciudadana de a pie, la que se levanta antes de que salga el sol, el que tiene problemas de conciliación, la que convive con familiares dependientes, al que le llega el sueldo para vivir o, en el peor de los casos, para malvivir… En definitiva, trabajar y gobernar para la gente corriente, la mayoría silenciosa de nuestro país.

Y para ellos y ellas un proyecto común progresista, basado en los valores y principios que hace ya 140 años llevaron a Pablo Iglesias Posse a fundar el PSOE, pero adaptado a las necesidades y realidades del siglo XXI. Un programa participativo y participado, que cuenta con la colaboración y complicidad de 376 organizaciones, que han compartido con el Presidente del Gobierno en funciones, ideas, iniciativas, proyectos y sugerencias. Un total de 370 propuestas que apuestan por el empleo digno y las pensiones justas; por el feminismo, la lucha contra la desigualdad y la calidad democrática; por la emergencia climática y la transición ecológica de la economía; por el avance científico, tecnológico y la transición digital; por un mayor protagonismo de España en Europa y por la vertebración territorial de nuestro país.

Pero la determinación de Pedro Sánchez como Presidente del Gobierno no ha radicado únicamente en ese reconocimiento de autoridad, en ese dar la palabra a la sociedad civil,  sino que en un gesto sin parangón en política nacional, Pedro Sánchez se ha comprometido a practicar la accountability o rendición de cuentas, tan bien descrita en los textos académicos y tan poco implementada a escala estatal hasta la fecha, tanto con las fuerzas políticas representadas en el Congreso y el Senado, como con la propia sociedad civil.

Los valores socialistas de siempre junto a políticas públicas adaptadas a las necesidades de los nuevos tiempos, una combinación perfecta que han hecho a Pedro Sánchez, Presidente del Gobierno de España y nuevo líder de la socialdemocracia europea. En efecto, todavía es posible una brizna de esperanza.